Empieza la temporada de resultados y vuelve el nerviosismo entre los inversores. ¿Estamos en camino de volver a probar los recientes mínimos, o incluso romperlos?
Les propongamos cuatro indicadores para comprobar si el mercado va en la dirección equivocada o no. Todos ellos son muy fáciles de seguir, son razonablemente fiables de acuerdo a los precedentes históricos y ofrecen una manera rápida de medir el ‘momentum’ del mercado. Se basan en Wall Street, no en las bolsas globales; pero eso no es un problema, dado que es EEUU quien está liderando el proceso de formación de un suelo que comenzó a finales de marzo.
1-Nasdaq frente a S&P: no hay que olvidar que, en los dos últimos mercados bajistas (1990-91 y 2000-2002), el mejor comportamiento relativo del Nasdaq coincidió con el giro alcista de Wall Street. La razón es que los valores del Nasdaq son normalmente más sensibles al ciclo económico y, por tanto, tienden a hacer suelo antes. El Nasdaq está intentando construir una divergencia alcista frente al S&P, pero todavía no lo ha conseguido (ver el gráfico inferior). Un punto clave de la temporada de resultados es si las previsiones de las empresas pueden ser el catalizador para un peor comportamiento de las tecnológicas. Si la respuesta es sí, sería mala noticia para la tendencia.
2-El ’spread de la recesión’: es la diferencia entre el tipo de los bonos a 2 años y el tipo monetario overnight vinculado a los Fed funds (la tasa que fija la Fed). La idea es que un aumento del diferencial negativo bono a 2 años por debajo de los tipos a corto- indica que los inversores en bonos todavía descuentan una deflación y más bajadas agresivas de tipos porque el banco central va por detrás de la economía en vez de por delante. Como se puede ver en el segundo gráfico, la ampliación del diferencial negativo ha coincidido siempre con mínimos relativos de la bolsa hasta llegar al de marzo. Entonces, éstos recuperaron tras un cambio de las expectativas de los inversores en bonos. Una recaída del diferencial anunciaría una corrección más profunda o más larga de lo esperado.
3- El liderazgo negativo (‘Negative Leadership’): Se trata de otro potente indicador para comprobar la fiabilidad de un suelo. Básicamente, mide el número de compañías que alcanzan mínimos de las últimas semanas (hasta 52) durante un período de tiempo. Una tendencia negativa de este indicador es positiva para la bolsa, mientras que un giro alcista puede enviar una señal temprana de debilidad. Lógicamente, un desplome del indicador es una fuerte señal de compra. Todos los indicadores de leadership que seguimos en Bolságora detectan una significativa mejoría hasta hace pocos días. La cuestión es si la temporada de resultados será lo suficientemente preocupante como para que recaigan los índices a niveles que no se veían desde mediados de marzo. Si es así, malas noticias para el mercado.
1-El sentimiento de los inversores: por sí mismo, es una guía útil para captar puntos de giro. Cuando tenemos niveles extremos de pesimismo, estos indicadores anuncian una capitulación que, a menudo, prepara el camino para una recuperación. Éste ha sido uno de nuestros argumentos para apostar por un rebote de la bolsa hace unas semanas. Si el sentimiento sigue moviéndose en zona de mínimos, estos movimientos formarán parte de la formación de un suelo del mercado. Pero si caemos de nuevo hasta romper los mínimos, entonces sembrará serias dudas sobre la recuperación